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Rocio RuedaLa palentina Rocío Rueda es un ejemplo de que cada uno se hace a sí mismo. Fisioterapeuta de profesión, la saldañesa ha escrito varios libros ubicados en contextos históricos como la antigua Grecia (‘El Brazalete Mágico‘) o el Egipto de los Faraones, época en la que se enmarca su primera y exitosa obra, El Escarabajo de Horus.

Su última novela, Confesiones de Cleopatra, es una imponente biografía novelada sobre la poderosa reina y su seductora personalidad.

Rueda conjuga su pasión por la literatura con los deportes y su trabajo, que le absorbe casi todo su tiempo.

 
 
¿Como construye las historias de sus libros?
 
Aunque llevo poco tiempo escribiendo he descubierto que tengo mucha imaginación ya que no tengo problemas para invertarme todo tipo de historias a partir de un simple objeto o de un personaje. Por eso, antes de empezar uno de mis libros, solo me planteo el lugar donde quiero ambientar la novela y enseguida se me ocurren cientos de ideas para desarrollar la trama.
 
¿Sus libros contienen un alto componente histórico, ¿es por algo en especial?
 
Sí, porque me apasiona  la historia. Las civilizaciones antiguas, como Egipto, Grecia o Roma siempre me han interesado especialmente y por eso las he elegido para ambientar mis primeros libros.Creo que estas civilizaciones supieron adelantarse a su tiempo y que nos dejaron un legado que todos deberiamos conocer mejor.
 
¿En quien se inspira para moldear la personalidad de los personajes?
 
Hasta el momento, mis personajes no están inspirados en nadie cercano a mí. Siempre recurro a mi imaginación para crearlos.
 
¿Que es lo que mas le gusta de su trabajo?
 
Lo mas gratificante es comprobar que algo que tú has imaginado y creado, puede llegar a más personas y, si encima consigues hacerles pasar un buen rato o acercarles a las civilizaciones antiguas, mucho mejor.
 
¿Usted es fisioterapeuta y trabaja todo el día,¿en qué momento del día piensa y construye las historias de sus libros?
 
La verdad es que es complicado compaginar la escritura con mi trabajo porque ser fisioterapeuta absorbe casi todo mi tiempo. Pero, cuando disfrutas tanto de algo como yo de escribir, no te importa que te robe el poco tiempo libre que tienes al día porque la satisfacción que me produce compensa con creces el esfuerzo que requiere sacar tiempo para ello.
 
¿A qué libro le tiene más cariño?
 
He disfrutado escribiendo todos mis libros y cada uno de ellos me ha aportado algo diferente pero si tengo que escoger uno, me quedo con “El escarabajo de Horus”, ya que fue el primero con el que vi cumplido mi sueño de publicar una de mis obras.
 
¿Qué siente al recorrer los colegios para comentar sus libros con los niños?
 
Aunque era algo que nunca había hecho, estoy gratamente sorprendida con la experiencia. Es muy enriquecedor poder conocer de primera mano la opinión que los lectores tienen de tu obra, no solo porque me parece positivo estar en contacto directo con ellos. además, todas las opiniones y críticas, tanto positivas como negativas, me ayudan a seguir creciendo como escritora.
Rocío Rueda comenta sus libros con unos colegiales. Fuente: El Norte de Castilla

Rocío Rueda comenta sus libros con unos colegiales. Fuente: El Norte de Castilla

 
Si pudiera dedicarse a la literatura, ¿cambiaría las cremas por la máquina de escribir?
 
No. Me encanta mi trabajo como fisioterapeuta por lo que seguiré compatibilizando ambas facetas. Además, creo que lo que más me gusta es que ambas cosas no están relacionadas entre sí y una me sirve para romper la rutina de la otra. Lo unico que me gustaría es que el tiempo que dedico a ambas fuera más similar.
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El poeta andaluz Marcos Maeso junto a su esposa, Macaria

Úbeda (Jaén) vio nacer, allá por el año 1920, a un poeta de esos que protegen de la herrumbre del tiempo los pasajes de la Historia, en un empeño constante por convertir las palabras en las cancerberas de la memoria. Marcos Maeso es un amante de la vida, de las rojizas puestas de sol que custodian el horizonte castellano en verano, de las amapolas que convierten los campos en alfombras rojas. Y todo eso lo convierte el maestro en versos imperecederos que van formando parte de un viejo cuadernillo con olor a manteca. Así describe Maeso a su eterna libreta, regalo de su abuelo materno, que le ha acompañado durante tantos años como testigo de una vida azarosa por la que nunca ha pasado de puntillas.

Marcos es poeta y testigo de la historia reciente de España. Nació cuando imperaba en España la voluntad de Alfonso XIII y su infancia la vivió ya en el seno de la II República. Esa época es la que recuerda con mayor añoranza; un aire melancólico le impregna los huesos cada vez que rememora los años en que las escuelas se llenaron de libros y mapas, mientras los obreros conseguían derechos hasta ese tiempo vetados por el despotismo de la Iglesia y los gobernantes absolutos. Pero a esa nostalgia le da la mano una mueca picaresca que se dibuja en la cara del anciano al recordar los juegos y las tardes de verano que pasó en compañía de su abuelo, que era el jefe de los republicanos de Úbeda.

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Con tan solo 14 años, Marcos ya pertenecía a las Juventudes Socialistas, y con 16 vivió en primera persona la tragedia de la Guerra Civil. “Nosotros sí éramos socialistas y no como ahora, que  no hay distinción entre la derecha y la izquierda”, asevera. Se alistó con valentía en el bando de las milicias populares y, ataviado con un mono azul y sin saber apenas cargar un fusil, sirvió en la columna del general Miaja. En la guerra conoció a Miguel Hernández, quien “hacía poesía durmiendo” y cuyos  versos quedaban impregnados de la desesperación del momento, pero también perfumados “de ese hálito de esperanza que nos acompañó siempre”.

Cayó preso durante la guerra y fue a parar a un campo de concentración, pero logró escapar con tres compañeros hasta refugiarse en casa de una tía, en Madrid.  Anotaba  sus temores en hojillas sueltas que le conseguía su tía. A veces salía poesía y otras un mero compendio de temores y fantasmas que nacían fruto de su obligada clandestinidad. Transcurridos tres meses, se marchó en un camión de pescado a Algeciras, donde después de tres noches tomó rumbo a Tánger. En este país trabajó de periodista para España de Tánger. De allí recuerda el cielo ardiente, la mezcla de olores y las “dulces muchachas con ojos que llegaban al corazón“.

En Tánger, cayó presa de unas fiebres cuyas secuelas le acompañaron muchos años. El siguiente destino del poeta fue Argelia, que servía de bastión protector de muchos españoles en aquella época. En estos países conoció a muchas mujeres que cayeron presa de su verborrea embaucadora y reconoce que fue “bastante golfo”, pues la juventud y la intensidad de la vida le corrían indomables por las venas. “Siempre fui un rebelde”.  “¿Pero con causa o sin ella?” “Siempre con causa”, explica risueño. En sus ojillos acuosos se adivina que este hombre ha pasado muchas penurias, pero también momentos felices que le han convertido en un ser sabio, humilde y bondadoso. A medida que pasaban los años, Marcos ‘el mundano’ añoraba cada vez más esa España sometida de la que tuvo que marchar “con lo puesto”.

Gracias a que su padre estaba bien relacionado pudo volver a Úbeda, cuando el ambiente estaba ya mucho más calmado. En Úbeda, se reencontró con una vieja amiga, que se convirtió en su primera mujer. Trabajó de casi todo; fue torero, apoderado, periodista y sobre todo “poeta de día y de noche”. Pero su inspiración más vehemente aún no la conocía.

Saldaña llegó a su vida cuando contrajo nupcias con su segunda mujer, Macaria, pues éste era el pueblo de su amor. La soledad del paisaje castellano y las llanuras quedas embriagaron su corazón de una fuerza renovada, y los colores parduzcos de los campos y laderas de la tierra que inspiró a Antonio Machado se sumaron al arcoíris de vivencias de Marcos Maeso, ‘el poeta andaluz’, como se le conoce por tierras palentinas. /“Saldaña admirada, la que secretamente me enamora”/, reza uno de sus poemas más sentidos.

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Le enamoró “la Historia de Saldaña y su gente”, el suelo empedrado y los escudos señoriales de la Plaza Vieja, los caminos rebosantes de naturaleza salvaje que se abren paso por ‘Los Cornones’,  las viejas alcahuetas haciendo ganchillo en sillas de madera, los árboles desnudos del parque ‘Javier Cortés’, la villa romana de La Olmeda, los pinares que abrigan la villa y el río que lleva su caudal hasta más allá de Valladolid. Encantado por el pueblo de Doña Urraca, cambió Madrid por Saldaña y un trocito de su alma andaluza se mudó para siempre a Castilla.

Todos estos elementos se conjugan en el espíritu de Maeso como “una poesía fresca y bella”: “Saldaña es arte”. Marcos ha sido un vividor y un buscavidas y, aunque ahora se define como un “anciano que espera tranquilo la muerte”, no se le escapa a ningún interlocutor esa mirada que no deja de sorprenderse con los matices o esa sonrisa que no le abandona ni al hablar de los amigos que ya no están.

Según afirma su mujer, que a la vez es “amiga y madre”, reconoce Maeso, Marcos “siempre será recordado como el poeta de Saldaña” porque, a pesar de que no nació en esta localidad, ha sido la tierra que “más le ha llegado al corazón”, hasta el punto de centrar todos sus actuales poemas en el lirismo que desprende este pueblo de antiguos condes y casas señoriales.

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César de la Lama (segundo por la derecha), en la presentación del libro

El periodista y escritor César de la Lama presentó ayer en el Corte Inglés de Serrano (Madrid) su último libro sobre el monarca español,  ‘Juan Carlos I: Las ideas y los hechos de un reinado’ (CSED), “un ensayo que trata de encarar la realidad” y que combina una profusa base documental con un estilo periodístico guiño a su profesión, según reconoció durante la sesión de presentación, en la que estuvo acompañado por viejos amigos y admiradores.

La obra recorre la vida de Don Juan Carlos I desde su llegada a España en 1949 hasta la situación de la monarquía en el actual contexto de crisis económica. Pasajes emblemáticos como la coronación del soberano y la Transición se conjugan con otros más recientes como la implicación de Iñaki Urdangarín en el Caso Noos.

El periodista, con un bagaje profesional como pocos, conoció personalmente al rey en la ciudad de San Sebastián, allá por el año 1945, y desde entonces ha mantenido una relación de estrecha cercanía con Don Juan Carlos, del que ha rescatado el lado más humano para visibilizar una parte menos conocida de Su Majestad.

César de la Lama

César de la Lama

“Yo viajaba con él en el avión, como informador de la Casa Real en la agencia Efe. No es que fuera donde iba Alfonso Armada o el marqués de Mondejar. Pero viajaba con ellos en aquel avión de Iberia”

El periodista ha relatado diversos pasajes de la Historia de España de los que el rey ha sido testigo y actor, como el intento de golpe fallido de Estado llevado a cabo por el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, el 23 de febrero de 1981, durante el acto de investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo.

César de la Lama, periodista en la Agencia Efe durante más de 30 años y articulista de periódicos como el Diario de Madrid-donde se encargaba de una sección llamada Noches de Madrid-, aseguró ante el público que Don Juan Carlos cuenta con muchos apoyos en España, incluso entre el flanco menos monárquico de la sociedad y de la política. Así, explicó: “si el rey se presentase a unas elecciones como cabeza de un partido político, las ganaría sin duda”.

“Creo que los republicanos nunca tendrán la suerte de encontrar un presidente tan bueno como el Rey. No sería conveniente que abdicara, ni creo que lo haga”.

DSC05644El Metro conecta nuestras vidas y se ha convertido en un espacio en el que muchos ciudadanos invierten un grueso considerable de tiempo. Para que las distancias no se hagan tan largas, algunos optan por la literatura como mejor modo de entretenimiento, a pesar de que la incursión de los teléfonos móviles ha relegado a los libros.

No me libres de los libros ha tomado varios metros para descubrir qué leen los ciudadanos. ¿Prensa o literatura? ¿Clásicos o best-seller? ¿novelas de ficción, dramas u obras históricas? ¿En papel o en e-book?

Nos hemos encontrado un poco de todo pero, lo que más tristemente hemos comprobado, es que ya no es habitual que los vagones estén llenos de personas leyendo, sino que las nuevas tecnologías han sustituido al clásico libro en papel, ese compañero de viaje surtidor de conocimiento, de aventuras y de sueños. En general, hemos observado que el lector de prensa en el Metro se sitúa en torno a los 45 años, mientras que el lector de novela varía bastante y no hay un perfil predefinido sin caer en el estereotipo.

Cuatro libros en el Metro

1-La Catedral del Mar, del abogado Ildefonso Falcones: el libro describe las aventuras de un siervo llamado Bernat Estanyol en la Barcelona del siglo XIV, bajo el reinado de Alfonso de Aragón. Es una época próspera y boyante y, en este contexto, los habitantes de La Ribera deciden construir un hermoso e imperial templo: La catedral del Mar. El argumento parece un guiñó al best-seller Los Pilares de la Tierra, de Kent Follet.

 «El minucioso retrato de la sociedad medieval es fascinante.» Publishers Weekly

 «Un audaz trabajo de imaginación que rinde tributo a las vidas pasadas.» Daily Express

2-Ciudad Juárez, a la sombra del narcotráfico, Judith Torrea: este libro es un recopilatorio de los post que la periodista Judith Torrea ha publicado en su blog homónimo, por el que recibió en 2010 el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital. La realidad que describe es la de esta pequeña localidad mexicana donde la guerra contra el narcotráfico se cobra cada vez más vidas y los cárteles de la droga someten al territorio a un constante estado de pánico.

3-Campos de Castilla, de Antonio Machado: “La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta”, esta es la España que describe el poeta andaluz en una de sus obras de referencia. ‘A orillas del Duero’ y ‘El mañana efímero’ se cuentan dentro de los poemas más representativos de esta obra.

4-El Hereje, de Miguel Delibes: En esta novela, publicada en 1998, Delibes dibuja un retrato impresionante sobre el Valladolid de la época de Carlos V, a través de paisajes costumbristas y personajes arquetípicos como Cipriano Salcedo, quien atraviesa crisis existenciales y ha de hacer todo tipo de discernimientos éticos. Esta fabulosa novela es un laberinto en el que se entrecruza la reflexión sobre las relaciones humanas y otras cuestiones como la libertad de conciencia.

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A veces los libros más leídos distan mucho de lo que podemos considerar obras literarias de calidad. Según ha publicado ABC, ‘Cincuenta Sombras de Grey’, de E.L James, se ha erigido en como una de las novelas más exitosas de los últimos tiempos, con 569.553 ejemplares vendidos  en 2012 (desde el 6 de junio). Y es que el sexo da mucho juego, si bien esta obra roza más la pornografía que el erotismo. Tanto fervor popular ha cosechado esta obra que ya está en marcha la versión cinematográfica homónima que, según se espera, llenará las salas de los cines de muchachitas enloquecidas por derretirse con el apuesto y joven actor que dará vida al  seductor de Christian Grey.

Una vez más, un libro mediocre se convierte en un best-seller. La Historia está llena libros técnicamente muy mal escritos que se consolidaron como obras masificadas, como ‘El código Da Vinci’.

Junto a esta cuestionable novela, podemos citar otros libros que vendieron más de 100.000 ejemplares en 2012, como ‘El Prisionero del Cielo’, de Carlos Ruiz Zafón, ‘Misión Olvido’, de María Dueñas, ‘El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó’, de Jonas Jonasson, ‘El Enredo de la Bolsa y la Vida’, de Eduardo Mendoza, ‘El Jardín Olvidado’, de Kate Morton y ‘El invierno del Mundo’, de Ken Follet.

En No me libres de los libros queremos saber tu opinión, ¡vota por una de las novelas más vendidas!

Víctor Manuel Rivero García-Arévalo es el fundador del blog sobre cine, El Crítico Abúlico, un espacio de análisis que aplica la ironía y la inteligencia a la hora de comentar los clásicos de la historia del cine. Desde ‘Carrera con el diablo’ a ‘Las uvas de la ira’, pasando por filmes más recientes como ‘No habrá paz para los malvados’, este joven periodista e historiador natural de Ávila atina con cada metáfora y con cada reflexión hasta lograr otra visión de las historias inmortales que ha dejado el Séptimo Arte. victorEl gusto del autor por la literatura también se hace patente en su bitácora, como lo demuestra la inclusión de adaptaciones cinematográficas de varios libros. No me libres de los libros ha mantenido una entrevista con esta joven promesa de la crítica cinematográfica y literaria.

¿Qué adaptación literaria al cine le ha impactado más? ¿Por qué?

Apocalypse Now me parece un ejemplo de adaptación. Sabe mantener la esencia de su matriz literaria, El corazón de las tinieblas -que es un relato sobre todo de atmósfera, más que de acción a pesar del descenso a los infiernos que describe-, y además lo traduce en una puesta en escena abrumadora e impactante que es puro cine.

¿Usted es de los que también opinan que el libro siempre es mejor que la película? Para desmitificar esa afirmación, ponga ejemplos de películas que superan a la versión literaria.

Hay que tener en cuenta que tres de cada cuatro películas proceden de la literatura, así que, como es natural, hay de todo. Desde luego, estar a la altura de un original magnífico supone todo un desafío, aparte que los grandes clásicos poseen una densidad moral que no es fácil condensar en una hora y media o dos de película.

Richard Brooks, Stanley Kubrick o, a su manera, los iconoclastas hermanos Coen son grandes adaptadores de historias –todos ellos ejercen como directores y guionistas en la mayoría de sus obras-. Saben traducir como nadie la tinta al celuloide, que son cosas muy distintas.

Por otro lado, hay películas y series que poseen la misma hondura y enjundia que las mejores joyas de la literatura. The Wire, por ejemplo, haría que Esquilo, Shakespeare o Balzac se sintieran orgullosos.

Hermanos Coen

Hermanos Coen

 Su director de cine favorito y el escritor que más le gusta.

Como directores, no sabría si quedarme con Sam Peckinpah o con Terrence Malick que, aunque no lo parezca, comparten una visión desaforadamente lírica de sus relatos: elegíaca y desgarrada uno, delicada y espiritual el otro.

En literatura, soy más de libros concretos que de obras completas de escritores. En todo caso, me encanta George Orwell, que pesar de estar a estas alturas sobado de tan mala manera me sigue impactando su lucidez; la irreverencia de Martin Amis, la prosa poética, sucia y apocalíptica de Cormac McCarthy, el saber contar historias de Mario Vargas Llosa,… Aunque lo que a mí me gustaría es ser capaz de crear un cuento como 19 de diciembre de 1971, de Roberto Fontanarrosa.

Roberto Fontanorrosa, autor de '19 de diciembre de 1971'

Roberto Fontanorrosa, autor de ’19 de diciembre de 1971′

¿Se ha imaginado alguna vez a algún personaje leyendo un libro que luego no tenía nada que ver con el actor elegido para representarlo en la versión cinematográfica?

¿Cómo se pueden tener los santos huevazos para creer que Spencer Tracy podría ser el anciano pescador cubano de El viejo y el mar?

Y luego, en general, todo el reparto de El amor en los tiempos del cólera, que la estrenaron hace no mucho. Pero claro, que menuda película les quedó.

Qué aporta la literatura al mundo y qué el cine.

Depende de lo que cada cual quiera buscar en ellos. Son tan útiles para sobrellevar con cierto gustillo las penas de este valle de lágrimas, como para servir de escalpelo con el que desentrañar la naturaleza del hombre. Ambas, por supuesto, no están reñidas, por mucho que se diga.

¿Qué ingredientes son necesarios para hacer una buena crítica de cine o de literatura?

Desde luego honestidad e independencia. Los prejuicios positivos o negativos existen, pero mejor controlarlos o, más bien, no disfrazarlos a traición. Ser respetuoso, pero no reverente o cobarde. Ser entretenido de leer, acaso con un puntito didáctico (quien pueda) y, sobre todo, útil.

Por qué las buenas películas son las de antaño, ¿por qué las grandes producciones actuales no se recuerdan pasados unos años?

Nada, eso es un tópico que no tiene demasiada justificación. Es cierto que hay veces que miras la cartelera y se te cae el alma a los pies, pero tan solo el año pasado se han podido ver en las salas auténticos peliculones como El árbol de la vida, Drive, Los descendientes, Moneyball,… Además, la memoria es caprichosa: recuerdo mejor (y con más alegría) Solo en casa que Un tranvía llamado deseo.

La Biblioteca Nacional acoge El ruido alegre. Jazz en la Biblioteca Nacional. Hasta el 24 de febrero, de 10 a 21 horas.

Los libros cuentan historias y avivan sensaciones en la mente del lector, como si se tratara de unas ascuas que se regeneran cada vez que un nuevo aventurero pasa sus páginas. En concreto, los libros que recogen la historia de determinados estilos musicales tienen la capacidad de suscitar ritmos y remover pasiones, como los que se muestran hasta el 24 de febrero en la Biblioteca Nacional.

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Uno de los ejemplares de la exposición

La exposición El ruido alegre. Jazz en la BNE consiste en una recopilación de 600.000 documentos en todos los soportes, incluyendo revistas, carteles, folletos, partituras, fotografías, revistas y libros, caracterizados por unas ilustraciones a todo color.

El comisario de la exposición, Jorge García, ha declarado a No me libres de los Libros que la muestra “pretende reconstruir el devenir del jazz en España a través de una selección de materiales”, entre los que cobran especialmente los libros y las revistas que durante décadas embriagaron al público con las últimas novedades y conciertos de este “dialecto musical que encarna el espíritu de América en su esencia”, según afirmó en su día el legendario músico Branford Marsalis.

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Entre los libros más emblemáticos que se pueden apreciar en El ruido alegre. Jazz en la BNE se destaca Oye cómo va, de José Arteaga, mientras que en el apartado de revistas, llaman la atención algunos ejemplares de la mítica publicación sesentera Down Beat.

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